¿Por qué los jueces entrevistan a los niños en procesos de custodia compartida?
- Conocer de primera mano la opinión del menor sobre su situación familiar
- Evaluar el vínculo afectivo con cada progenitor
- Detectar posibles situaciones de manipulación o alienación parental
- Valorar la madurez del niño y su capacidad para expresar preferencias fundamentadas
Desde mi experiencia como abogado especializado en custodias, he observado que los jueces son extremadamente cuidadosos en estas exploraciones. No se trata de que el menor «elija» con quién quiere vivir, sino de incorporar su perspectiva como un elemento más en la valoración global del caso.
Preguntas habituales que los jueces formulan a los menores en procesos de custodia
Preguntas sobre rutina diaria y hábitos
- «¿Quién te ayuda con los deberes cuando estás en casa?»
- «¿Cómo es un día normal contigo? ¿Quién te lleva al colegio?»
- «¿Qué haces cuando sales del colegio? ¿Con quién sueles estar?»
- «¿Quién te prepara la comida? ¿Quién te acuesta por la noche?»
Estas preguntas buscan determinar el nivel de implicación de cada progenitor en el cuidado cotidiano del menor. Los jueces prestan especial atención a quién asume realmente las responsabilidades diarias, más allá de lo que declaren los padres.
Preguntas sobre relaciones familiares y afectivas
- «¿Cómo te llevas con papá/mamá?»
- «¿Qué cosas te gusta hacer cuando estás con tu padre/madre?»
- «¿Hay algo que no te guste cuando estás en casa de alguno de tus padres?»
- «¿Con quién hablas cuando tienes un problema o estás triste?»
El objetivo es evaluar la calidad del vínculo afectivo con cada progenitor. Un error común que detecto en mi práctica profesional es que algunos padres intentan «entrenar» a sus hijos para estas entrevistas, lo que suele ser contraproducente, ya que los jueces están especialmente formados para detectar respuestas inducidas.
Cómo se desarrolla la exploración judicial de los menores en casos de custodia
- Entorno adecuado: Suele realizarse en el despacho del juez o en una sala especialmente acondicionada, nunca en la sala de vistas.
- Presencia limitada: Habitualmente están presentes el juez, el fiscal de menores y, en ocasiones, un psicólogo judicial. Los padres y abogados no están presentes para evitar presionar al menor.
- Lenguaje adaptado: Las preguntas se formulan de manera sencilla y adecuada a la edad del niño.
- Duración controlada: La entrevista suele ser breve para no fatigar al menor, generalmente entre 15 y 30 minutos.
Como abogado que ha participado en numerosos procedimientos de custodia, recomiendo siempre a mis clientes que no preparen a sus hijos para estas entrevistas. Es preferible simplemente explicarles que hablarán con el juez y que deben ser sinceros, sin entrar en detalles sobre qué deben o no deben decir.
Preguntas específicas según la edad de los niños en procesos de custodia
Niños pequeños (menores de 7 años)
- Utilizar dibujos o juegos para facilitar la comunicación
- Formular preguntas muy sencillas sobre su día a día
- Observar su comportamiento no verbal
- Evitar preguntas directas sobre preferencias entre progenitores
Las preguntas típicas incluyen: «¿Qué te gusta hacer con papá?», «¿Qué te gusta hacer con mamá?», «¿Quién te lee cuentos por la noche?».
Niños en edad escolar (7-12 años)
- «¿Cómo te sientes cuando estás en casa de papá/mamá?»
- «¿Qué cosas haces con cada uno de tus padres?»
- «¿Hay algo que te gustaría cambiar de cómo están las cosas ahora?»
- «¿Cómo te llevas con los nuevos amigos/pareja de papá/mamá?» (si procede)
Adolescentes (mayores de 12 años)
- «¿Cómo te afecta la situación actual entre tus padres?»
- «¿Qué opinas sobre pasar tiempo con ambos padres?»
- «¿Hay algo que te preocupe sobre los cambios en tu familia?»
- «¿Cómo te gustaría que se organizara tu tiempo con cada progenitor?»
A partir de los 12 años, la opinión del menor tiene mayor relevancia en la decisión judicial, aunque nunca es el único factor determinante.
Cómo preparar a tu hijo para la entrevista con el juez sin influenciarlo
- Explicar sin dramatizar: Informa a tu hijo que hablará con el juez de manera tranquila, presentándolo como una conversación, no como un interrogatorio.
- Evitar instrucciones específicas: No le digas qué debe responder. Esto puede ser detectado por el juez y perjudicar tu posición.
- Transmitir seguridad: Asegúrale que no hay respuestas «correctas» o «incorrectas» y que solo debe ser sincero.
- No interrogar después: Una vez finalizada la exploración, no le preguntes qué dijo exactamente al juez.
Aquí es donde la mayoría comete errores: intentar «entrenar» al menor para que diga determinadas cosas suele ser contraproducente y puede interpretarse como manipulación, algo que los jueces detectan con facilidad.
Factores que más valoran los jueces al entrevistar a niños en procesos de custodia compartida
- Coherencia del relato: Si el niño muestra un discurso natural o parece repetir frases aprendidas.
- Signos de alienación parental: Rechazo injustificado hacia uno de los progenitores o uso de argumentos «adultos».
- Estado emocional: Nivel de ansiedad, tristeza o estrés que muestra el menor al hablar de su situación familiar.
- Adaptación a los cambios: Cómo está gestionando el menor la nueva dinámica familiar tras la separación.
- Estabilidad en rutinas: Si mantiene hábitos saludables de estudio, descanso y ocio en ambos hogares.
¿Sabías que los jueces valoran especialmente que ambos progenitores muestren capacidad para proteger la relación del menor con el otro progenitor? Esta actitud cooperativa suele ser determinante en la decisión sobre la custodia compartida.
Errores comunes de los padres antes de la exploración judicial del menor
- Hablar mal del otro progenitor delante del menor
- Cargar al niño con detalles del conflicto legal
- Generar expectativas irreales sobre el resultado del proceso
- Interrogar al menor después de la entrevista judicial
- Mostrar ansiedad excesiva que se transmite al niño
Veamos cómo enfocar esta fase para no perjudicar al menor: lo más recomendable es mantener la normalidad en las rutinas del niño, ofrecerle seguridad emocional y evitar convertirlo en mensajero o «espía» entre ambos hogares.
Preguntas frecuentes sobre la exploración judicial en procesos de custodia compartida
¿A partir de qué edad los jueces entrevistan a los niños en casos de custodia?
Aunque no existe una edad mínima establecida por ley, generalmente los jueces comienzan a realizar exploraciones a partir de los 6-7 años. Con niños más pequeños, suelen basarse en informes psicosociales y observaciones de profesionales. En cualquier caso, la entrevista siempre se adapta a la madurez del menor, no solo a su edad cronológica.
¿Puede mi hijo negarse a hablar con el juez en un proceso de custodia compartida?
Técnicamente, un menor no puede negarse a la exploración judicial si el juez la considera necesaria. Sin embargo, si el niño muestra un rechazo absoluto o ansiedad severa ante esta situación, el juez puede optar por obtener información a través de otros medios, como informes psicológicos o del equipo psicosocial. Forzar a un menor a una entrevista judicial contra su voluntad podría resultar contraproducente y poco fiable.
¿Qué peso tiene la opinión del niño en la decisión final sobre la custodia?
La opinión del menor es un factor relevante pero nunca determinante por sí solo. Su peso aumenta con la edad y madurez del niño, siendo especialmente considerada a partir de los 12 años. Sin embargo, el juez siempre la valorará en conjunto con otros elementos como informes periciales, situación de cada progenitor, y antecedentes familiares. El interés superior del menor prevalece incluso sobre sus propios deseos si estos pudieran perjudicarle.
Conclusión: Preparando el camino para una exploración judicial positiva
Como abogado especializado en derecho de familia, mi recomendación principal es centrarse en el bienestar emocional del menor durante todo el proceso. Esto significa mantener al niño alejado del conflicto, no utilizarlo como mensajero y, sobre todo, respetar su derecho a mantener una relación sana con ambos progenitores.
Recuerda que el objetivo de la exploración judicial no es «ganar» el caso, sino garantizar que la decisión sobre la custodia responda realmente al interés superior de tu hijo. Con la preparación adecuada y una actitud colaborativa, este proceso puede desarrollarse de manera positiva y contribuir a un acuerdo de custodia que beneficie principalmente al menor.
Si tienes dudas específicas sobre tu caso o necesitas asesoramiento personalizado, no dudes en contactar con un profesional especializado que pueda orientarte según tus circunstancias particulares.


