¿Qué es un régimen de visitas supervisadas y cuándo se aplica?
Un régimen de visitas supervisadas es una modalidad especial donde los encuentros entre el progenitor no custodio y sus hijos se realizan bajo la vigilancia de un tercero. Esta medida excepcional busca garantizar la seguridad y el bienestar del menor mientras mantiene el vínculo paterno-filial.
En mi experiencia como abogado de familia, he observado que los jueces ordenan este tipo de visitas controladas principalmente en estas situaciones:
- Cuando existen indicios de maltrato físico o psicológico hacia el menor
- En casos de adicciones graves (alcohol, drogas) del progenitor no custodio
- Ante trastornos psicológicos severos no tratados adecuadamente
- Cuando ha habido un largo periodo sin contacto entre el progenitor y el hijo
- En situaciones de violencia de género con menores expuestos
- Ante riesgo de sustracción internacional del menor
La aplicación de estas visitas supervisadas no busca castigar al progenitor, sino proteger al menor mientras se restablece una relación saludable o se superan las circunstancias que motivaron esta medida.
Marco legal para solicitar un régimen de visitas controladas
El sistema jurídico español contempla las visitas supervisadas como una medida de protección al menor. La base legal se encuentra principalmente en:
- El Código Civil (artículos 94 y 158), que regula el derecho de visitas y las medidas de protección
- La Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor, que establece el interés superior del menor como principio rector
- La Ley de Enjuiciamiento Civil, que determina los procedimientos para solicitar estas medidas
Como abogado especializado en custodia de menores, siempre recalco a mis clientes que estas normas otorgan al juez amplia discrecionalidad para establecer las condiciones que mejor protejan al menor, incluyendo la frecuencia, duración y supervisión de las visitas.
Procedimiento para solicitar visitas supervisadas: pasos clave
Si te encuentras en una situación donde crees necesario solicitar un régimen de visitas supervisadas, estos son los pasos que debes seguir:
1. Evaluación previa con un profesional
Antes de iniciar cualquier acción legal, es fundamental consultar con un abogado especializado en derecho de familia. Te ayudará a evaluar si existen motivos suficientes para solicitar esta medida excepcional y a reunir las pruebas necesarias.
2. Presentación de la solicitud formal
La petición de visitas supervisadas puede realizarse a través de diferentes vías:
- Como parte de la demanda inicial de divorcio o separación
- Mediante un procedimiento de medidas provisionales
- A través de una modificación de medidas si ya existe una sentencia previa
- Como medida urgente de protección (artículo 158 del Código Civil) en casos graves
3. Aportación de pruebas
Es crucial aportar evidencias sólidas que justifiquen la necesidad de supervisión. Entre ellas:
- Informes médicos o psicológicos
- Denuncias policiales
- Testimonios de testigos
- Informes de servicios sociales
- Mensajes o comunicaciones que evidencien situaciones de riesgo
Dónde se realizan las visitas supervisadas: espacios seguros
Una vez establecido el régimen de visitas supervisadas, es importante conocer los lugares donde pueden llevarse a cabo:
1. Puntos de Encuentro Familiar (PEF)
Son los espacios más habituales y adecuados. Estos centros cuentan con:
- Personal especializado (psicólogos, trabajadores sociales)
- Espacios adaptados para diferentes edades
- Protocolos de intervención y seguimiento
- Elaboración de informes periódicos para el juzgado
2. Servicios Sociales municipales
En algunas localidades donde no existen PEF, los servicios sociales pueden habilitar espacios y personal para supervisar estas visitas.
3. Supervisión por terceros designados
En determinados casos, el juez puede autorizar que las visitas sean supervisadas por:
- Familiares de confianza de ambas partes
- Profesionales independientes (psicólogos infantiles)
- Mediadores familiares
En mi práctica profesional, he comprobado que los Puntos de Encuentro Familiar suelen ser la opción más recomendable por su neutralidad y especialización.
Duración y evolución del régimen de visitas supervisadas
Un aspecto fundamental que suelo explicar a mis clientes es que las visitas supervisadas generalmente tienen carácter temporal. Su duración y evolución dependen de varios factores:
- La causa que motivó su establecimiento
- La evolución del progenitor (tratamientos, terapias, cambios de conducta)
- La adaptación del menor a los encuentros
- Los informes de seguimiento de los profesionales que supervisan
El objetivo final suele ser la normalización progresiva de las relaciones, pasando por diferentes fases:
- Visitas supervisadas en el PEF
- Visitas sin supervisión dentro del PEF
- Visitas de corta duración fuera del centro
- Régimen de visitas normalizado
Cómo preparar al menor para las visitas supervisadas
Un aspecto que muchos padres descuidan es la preparación emocional del niño para estas visitas. Desde mi experiencia asesorando a familias en procesos de régimen de visitas supervisadas, recomiendo:
- Explicar la situación con un lenguaje adaptado a su edad
- Evitar comentarios negativos sobre el otro progenitor
- Transmitir seguridad y normalidad
- Considerar el apoyo de un psicólogo infantil para facilitar la adaptación
- Respetar sus emociones y temores, sin presionarle
’ relatedtext=’Quizás también te interese:’]
Costes y financiación de las visitas supervisadas
Un aspecto práctico a considerar es el coste económico de este régimen:
- Los Puntos de Encuentro Familiar públicos suelen ser gratuitos, aunque con listas de espera
- Existen PEF privados con costes que oscilan entre 30-60€ por sesión
- La supervisión por profesionales independientes puede tener tarifas variables
La sentencia judicial puede establecer cómo se reparten estos gastos entre los progenitores, aunque lo habitual es que se consideren gastos extraordinarios necesarios.
Errores comunes al solicitar un régimen de visitas supervisadas
A lo largo de mi carrera he identificado algunos errores frecuentes que pueden perjudicar la solicitud:
- Utilizar las visitas supervisadas como arma contra el otro progenitor
- Solicitar esta medida sin pruebas suficientes
- Incumplir los horarios o condiciones establecidas
- Interrogar excesivamente al menor tras las visitas
- Tener expectativas irreales sobre la evolución del régimen
Estos errores no solo pueden llevar a la denegación de la medida, sino también a generar mayor conflicto y estrés para el menor.
Preguntas frecuentes sobre el régimen de visitas supervisadas
¿Puedo solicitar visitas supervisadas si mi ex tiene una nueva pareja que considero inadecuada?
La mera existencia de una nueva relación no justifica por sí misma un régimen de visitas supervisadas. Sería necesario demostrar que esta persona supone un riesgo real para el bienestar del menor (antecedentes de violencia, adicciones graves, etc.). Los tribunales son muy cautelosos para no limitar derechos fundamentales sin evidencias sólidas.
¿Cuánto tiempo suele durar un régimen de visitas supervisadas?
No existe un plazo estándar. La duración dependerá de la evolución de las circunstancias que motivaron su establecimiento. Generalmente, se realizan revisiones periódicas (cada 3-6 meses) para valorar si procede mantener, modificar o levantar la supervisión. En algunos casos puede durar pocas semanas y en otros, varios años.
¿Qué ocurre si el progenitor no custodio se niega a acudir a las visitas supervisadas?
La inasistencia reiterada y sin justificación a las visitas supervisadas puede ser interpretada negativamente por el tribunal. Esto podría derivar en una suspensión temporal del régimen de visitas o incluso, en casos extremos, en una modificación de medidas que restrinja aún más el contacto. Es fundamental documentar estas ausencias a través de los informes del Punto de Encuentro Familiar.
Conclusión: La protección del menor como prioridad
El régimen de visitas supervisadas constituye una herramienta legal fundamental para proteger a los menores en situaciones de riesgo, mientras se mantiene el vínculo con ambos progenitores. Su solicitud debe estar siempre fundamentada en el interés superior del menor y respaldada por evidencias sólidas.
Como abogado especializado en derecho de familia, siempre recomiendo valorar cuidadosamente la necesidad real de estas medidas y contar con asesoramiento profesional para gestionarlas adecuadamente. El objetivo final debe ser siempre la normalización de las relaciones familiares, en un entorno seguro y saludable para los niños.
’ relatedtext=’Quizás también te interese:’]
Si te encuentras en una situación donde consideras necesario solicitar un régimen de visitas supervisadas, no dudes en buscar asesoramiento legal especializado. Cada caso es único y requiere un análisis personalizado para determinar la mejor estrategia legal que proteja los derechos e intereses de los menores implicados.


